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Obras Arquitectónicas Tradicionales

Tabla de contenidos

9.1  PIEDRA MUERTA Y MAMPOSTEROS

PIEDRA MUERTA. Vivimos entre valles de lomas y laderas muy pedregosas en las que se extrae con facilidad piedra muerta para hacer cabezas de piedra(piedras grandes con alguna cara de asiento), cantos esquineros  (piedras labradas a dos caras) y ripios (fragmentos de menor tamaño). A diferencia de los materiales orgánicos como la madera, las piedras son formaciones inorgánicas compuestas principalmente de minerales. Popularmente llamamos piedra muerta a la procedente del pie de taludes rocosos o “pedreros” de nuestro relieve volcánico donde se acumulan gran cantidad de fragmentos de roca partida. La piedra viva hace referencia a la piedra que está rodada y erosionada por la acción del agua en el cauce y desembocadura de barrancos formando cantos rodados. La piedra muerta es según el maestro naturalista y geólogo canario Telesforo Bravo Expósito, una «escoria compactada de origen basáltico que puede soportar temperaturas del orden de 1.100 grados centígrados y más aún si está reforzada con barro».

UTILIDADES DE LA PIEDRA. La piedra era fundamental en el levantamiento de toda pared en las terrazas de cultivo, en las obras arquitectónicas, obras hidráulicas y en la edificación de corrales, chiqueros, goros, etc.

Por su fortaleza, muchas de estas construcciones perviven en nuestros valles de Veneguera, Mogán y Arguineguín como referentes y símbolos de la arquitectura tradicional rural: paredes de piedra seca en terrazas de cultivo, eras de trilla, hornos de pan, molinos tradicionales, pajeros, alpendres, graneros, viviendas populares y señoriales, hornos de teja y hornos de brea.

OFICIO DE MAMPOSTERO O PAREDERO. El levantamiento de paredes de piedra seca era oficio destinado a los albañiles mamposteros que, sin apenas conocimientos técnicos, construyeron sólidas edificaciones con encanto y singular respeto al medio ambiente. A ellos se les encargaba la construcción de cualquier tipo de estructura de cerramiento. Con el paso del tiempo progresaron desde una albañilería de mampostería tradicional de piedra, ripio y barro a la nueva albañilería de mampostería de piedra y ripio con revocos y enlucidos de cal y arena.

9.2  PARED DE PIEDRA SECA

UNIDAD CONSTRUCTIVA. La pared de piedra seca constituyó la unidad arquitectónica de numerosas construcciones durante siglos. En los cerramientos de construcciones domésticas, la pared es una sencilla obra que se levanta en la base con piedras muertas de mayor volumen y se eleva con doble fila de cabezas de piedras ripiadas a ambas caras. El interior se rellena de piedras de menor tamaño, ripios y barro amasado con fragmentos de paja obtenidos tras la trilla de cereales en la era. En cerramientos domésticos la estructura alcanza un grosor aproximado de 80 cm.

BANCALES, GOROS Y MAJADAS. En las parcelas de cultivo edificábamos la pared de piedra seca, como muro de contención en las laderas de los valles, con la función de retener las tierras acondicionadas para las plantaciones. Estos muros podían alcanzar 3 m de altura y un grosor aproximado de 1 m, medida que suele ser más amplia en la base. Con paredes de piedra seca construíamos también goros y majadas (corrales) para reunir los ganados de cabras en lomos, hoyas y llanos de toda nuestra comarca.

9.3  ERA

ARQUITECTURA. Para realizar la labor de trilla de las mieses se construyeron estructuras circulares de base plana, empedradas de lajas y cementadas entre sí con argamasa de barro. Miden unos 20 m de diámetro aproximado, rodeadas frecuentemente por un círculo alineado de piedras hincadas. Las eras se ubicaban en lugares abiertos a media altura del valle donde soplaran las brisas necesarias para aventar las mieses. ERA HISTÓRICA. La Era del Cardón en Lomo Tuerto-Mogán fue construida en el siglo XIX. Está diseñada una perfecta nivelación con una superficie de 64 m2. Se encuentra en una zona de tránsito de labradores y pastores que se trasladaban a Los Llanos del Guirre, lugar donde se cosechaba cebada y centeno de secano.

LABORES. En la era realizábamos varias labores encadenadas tras la cosecha de cereales: extender las parvas de mieses, trillar con animales de trabajo mediante una cobra, aventar con el bielgo para separar la paja del grano, cribar con la zaranda para limpiarlo de impurezas y cascarillas, y finalmente, recoger y ensacar los granos para transportarlos a las viviendas. Las largas jornadas en la era se convertían en encuentros vecinales donde se compartía comida, cuentos, bailes y cantos mientras desarrollábamos las labores.

DANZA DEL TRIGO. La conocida pieza tradicional del folclore musical palmero denominada Danza del Trigo o Cho Juan Perenal o Periñal constituye un hermoso reconocimiento a nuestro popular alimento del gofio (harina de trigo o millo tostado). Por su naturaleza es un baile mímico, donde a cada estrofa corresponde representarla con la mímica propia de la labor campesina en la producción tradicional de los cereales. Paso a paso, la canción acompañada del gesto va describiendo el trabajo de la preparación de la tierra, siembra, recolección, trillado, transformación en gofio y termina con el amasado y degustación. La existencia de canciones y bailes notablemente asociados a los cultivos tradicionales son un claro ejemplo de la pervivencia etnográfica de los bienes culturales canarios.

Entre los años 1998 y 2001, el investigador aridanense Juan Marcelino Rodríguez Ramírez recoge en el barrio palmero de La Laguna, municipio de Los Llanos de Aridane, una versión que contempla 24 pasos y dice:

 Cho Juan Perenal tiene un arenal, con grano de trigo lo quiere sembrar, lo siembra en la cumbre, lo coge en la mar.  

Ansina barbecha Cho Juan Perenal, ansina lo siembra Cho Juan Perenal, ansina ponía sus pies en la mar y ansina aprende Cho Juan a danzar.

Ansina lo labra Cho Juan Perenal, ansina lo escarda Cho Juan Perenal, ansina ponía sus pies en la mar y ansina aprende Cho Juan a danzar.  

Ansina lo siega Cho Juan Perenal, ansina lo enmanilla, Cho Juan Perenal, ansina ponía sus pies en la mar y ansina aprende Cho Juan a danzar.  

Ansina lo engavilla Cho Juan Perenal, ansina lo enfeja Cho Juan Perenal, ansina ponía sus pies en la mar y ansina aprende Cho Juan a danzar.

Ansina lo carga Cho Juan Perenal, ansina lo enfresca Cho Juan Perenal, ansina ponía sus pies en la mar y ansina aprende Cho Juan a danzar.

Lo bota en la era Cho Juan Perenal, ansina lo espeja Cho Juan Perenal, ansina ponía sus pies en la mar y ansina aprende Cho Juan a danzar.
  Ansina lo trilla Cho Juan Perenal, ansina lo vira Cho Juan Perenal, ansina ponía sus pies en la mar y ansina aprende Cho Juan a danzar.

Ansina lo empilona Cho Juan Perenal, ansina lo despajona Cho Juan Perenal, ansina ponía sus pies en la mar y ansina aprende Cho Juan a danzar.

Ansina lo aventa Cho Juan Perenal, ansina lo ensaca Cho Juan Perenal, ansina ponía sus pies en la mar y ansina aprende Cho Juan a danzar.  

Ansina lo tuesta Cho Juan Perenal, ansina lo muele Cho Juan Perenal, ansina ponía sus pies en la mar y ansina aprende Cho Juan a danzar.  

Ansina lo cierne Cho Juan Perenal, ansina lo amasa Cho Juan Perenal, ansina ponía sus pies en la mar y ansina aprende Cho Juan a danzar.  

Ansina lo come Cho Juan Perenal, ansina lo caga Cho Juan Perenal, ansina ponía sus pies en la mar y ansina aprende Cho Juan a danzar.  

Cho Juan Perenal tiene un arenal con grano de trigo lo quiere sembrar lo siembra en la cumbre lo coge en la mar.  

VALOR ETNOGRÁFICO. Los pajares del municipio de Mogán pudieron haber tenido un total aproximado entre cincuenta o sesenta eras, constituyendo un patrimonio etnográfico de gran valor cultural. Casi todas las eras del municipio se conocían por su nombre propio, topónimos que existen en la actualidad en Mogán: Era de La Posteragua, Era de El Cercado, Era El Tostador, Era El Pie de La Cuesta, Era de Los Secos, etc.

ERAS EN MOGÁN ERAS EN VENEGUERA
El Cercado2Los Quemados1
Las Puntas1El Llano de la Bruma1
La Posteragua1Las Casas1
El Hornillo1El Pedregal3
La Umbridilla1Los Almácigos1
Los Navarros1La Huerta Vieja1
Las Casillas1Los Cascajos1
La Solana1Las Goteras1
Molino de Viento1El Inglés1
El Tostador1Los Secos4
La Plaza1El Corral Viejo1
La Cuesta (Casa Blanca)1La Cañada de la Palma1
Panchito Espino1El Riego1
Los Llanos1La Cogolla4
Goterillas1La Piedra Majá Pipa1
Casas Blancas1Los Barrancos y Tabaibales1
El Pie de La Cuesta1  
El Cardón (Molino de Viento)1  
Total19Total24

Fuente: SUÁREZ MORENO, F. (2001) “La cultura del cereal en el suroeste de Gran Canaria. Historia, conservación y propuestas didácticas” p.69

9.4  HORNO DE PAN

GOFIO Y A VECES PAN. Durante siglos el gofio fue parte fundamental de nuestra dieta en los valles de Mogán, siendo el pan un alimento de consumo ocasional, cuando la cosecha era próspera. La abundancia de hornos de pan en el entorno del Molino Quemado revela la importancia cerealística de Mogán durante el siglo XIX.

ELABORACIÓN DEL PAN. Para la fabricación del pan, primero llevábamos el saco de trigo al Molino Quemado y por cada kilo de trigo obteníamos aproximadamente la mitad de harina una vez que el molinero descontaba el pago de la maquila. La elaboración y cocción del pan en los hornos familiares o comunales, constituía un acontecimiento vecinal. El horno se calentaba en ocasiones especiales para el guisado de pan, rosquetes y dulces de harina amasada con huevos y azúcar. Compartidas las tareas entre la vecindad, las familias participaban del encendido y calentamiento adecuado del horno, el amasado de la harina moganera, la cocción y el reparto posterior del pan elaborado. Tras degustar la hornada, las familias acostumbraban guardar el pan horneado en cestas de caña, forradas con trozos de telas, en lugares frescos para que el alimento durara varias semanas.

ARQUITECTURA. Por lo común los hornos tenían forma cuadrangular o circular. Se construyeron adosados y aislados de las casas por el peligro de incendio que a veces representaba su edificación arrimada a la vivienda. Para su fábrica se buscaban piedras llamadas horneras, piedras que al contacto con el fuego no se estallan por el calor que soportan. Se levantaban muros dobles de piedra seca de techo abovedado formando la cámara de guiso, con revestido interior refractario hecho de barro amasado con agua y paja. La boca del horno con dintel y jambas son de grandes lajas de piedra muerta.

9.5  VIVIENDA TRADICIONAL

MODELO. Desde la época de la Conquista, fines del siglo XV, hasta bien entrado el siglo XIX, las viviendas populares y señoriales eran construcciones sencillas y prácticas sin elementos accesorios influenciada por la arquitectura de los primeros pobladores andaluces, portugueses, castellanos, genoveses, etc.

Existen básicamente tres variantes: vivienda casa-cueva, vivienda popular y vivienda señorial.

TIPOLOGÍA VIVIENDA POPULAR. Construida de piedra seca, madera y barro, tiene un carácter meramente funcional. En ella dormíamos, guardábamos los granos de cereales y también algún apero valioso. Se estructuraban en un solo espacio sin divisiones interiores que contiene el dormitorio y el comedor-estar. La vivienda se completa con una cocina anexa de pequeñas dimensiones y, en ocasiones, un retrete.  

ARQUITECTURA. La vivienda tiene planta rectangular de 6 m x 8 m aproximadamente y los muros un grosor de 80 cm de piedra seca con hueco lateral a sotavento para la puerta y a veces una ventana. Se empleaban piedras sin labrar a cara vista, encajadas y calzadas con ripios y con cantos esquineros. Los muros laterales alcanzan una altura de unos dos metros y se amarran o traban en las cuatro esquinas con grandes piedras esquineras. A partir de esa altura, la pared trasera y delantera continúa elevándose en forma de triángulo hasta el ángulo superior o mojinete, donde se apoya la viga cumbrera de madera de tea. Esta viga es la base de una techumbre sencilla a dos aguas que se cubre con un armazón de listones y tiras de madera o tilla.  Encima se coloca una torta de barro que se hacía mezclando arcilla, agua, arena y fibra vegetal (paja, granzón o cascarilla de trigo y ceba­da sobrante de la trilla y, a veces, pinocha). La cubierta se acababa con teja que traíamos del Horno de La Teja y el Horno de Las Casillas, entre otros. La vivienda popular tenía uno o dos huecos: la puerta delantera muy baja (0,80 m x 1,80 m) de tablones de tea y, a veces, una pequeña ventana. El interior presenta un enlucido de argamasa de barro, arena y paja, albeado de cal. Con el progreso de la albañilería, las piedras del exterior de la vivienda se revocaban con argamasa de cal y arena y, el interior se enlucía con cal y arena de barranco.

CARPINTERÍA. Las maderas empleadas en la carpintería fueron el pino-tea para las estructuras y tablones sencillos para la puerta y ventana. La madera de tea de pino canario siempre ha sido muy apreciada en múltiples usos. Para la carpintería seleccionábamos pinos centenarios de Ojeda y Tauro. Una vez cortados, se dejaban secar  durante dos años aproximadamente, para que las maderas no se doblaran y torcieran con el paso del tiempo.   

TIPOLOGÍA VIVIENDA SEÑORIAL.Se trata de las viviendas de las clases sociales acomodadas que se caracterizan por reproducir el nivel económico de sus moradores. Suelen ser edificios de dos plantas con granero. También domina en ocasiones la asimetría de los vanos junto a la incorporación de escaleras de piedra labrada, balcón de madera y patio interior. Se encuentran esparcidas por los valles y asociadas a fincas de cultivos. En el centro histórico se sitúan en las proximidades de la iglesia.

VIVIENDAS TRADICIONALES. Ejemplos de arquitectura tradicional rural de una o dos alturas se encuentran repartidas a lo largo de los barrancos, llanos y lomas del municipio de Mogán, siendo de mucho interés las viviendas sencillas y los conjuntos de Casas del Pie de La Cuesta, Casas de La Vistilla y Casas de Veneguera.

9.6  ALPENDRE Y PAJERO

VALOR ETNOGRÁFICO. Alpendres y pajeros son construcciones que conservan el valor patrimonial de pertenencia a un conjunto de labranza junto a la tierra de cultivo, la vivienda doméstica y las obras hidráulicas. «Hasta el siglo XVIII, el ganado vacuno era casi inexistente en Mogán. En el siglo XIX y principios de XX se vivió un aumento de la cabaña ganadera en el valle. Había una media de entre 40 y 60 reses y además se introdujeron bueyes para tiro, caballos, mulas y burros para el transporte de personas y mercancías», (SUÁREZ, 1997).

ALPENDRE. Son edificaciones funcionales con techumbre para cobijo de animales domésticos. El alpendre es la casa de los animales de leche y trabajo de la unidad familiar donde la vaca de la tierra y la burra majorera eran huéspedes habituales. Está construido con muros de mampostería y planta rectangular con techo inclinado a un agua con vigas de madera cubierta por un cañizo, torta de barro y en muchos casos techado con tejas moganeras. La fachada se dejaba abierta con un amplio dintel para el paso de los animales. El interior, preparado para una yunta de vacas y algún que otro becerro, disponía de un pesebre para comida de los animales. En ocasiones, el pesebre estaba precedido de un escalón de unos 15 cm de alto aproximadamente, donde la vaca se eleva apoyando las patas delanteras para comer. El suelo empedrado del alpendre se disponía inclinado hacia el exterior para facilitar la limpieza y evacuación de los excrementos hacia el estercolero situado frente al alpendre. El estiércol que producían los animales lo tratábamos convenientemente para su uso en los cultivos de regadío.

PAJERO. Junto al alpendre era común edificar adosado el pajero. Eran pequeñas casas de mampostería de planta rectangular y de construcción similar a las viviendas domésticas aunque más toscas y sin apenas enlucido. Se construían de una sola puerta donde guardábamos especialmente la paja de las mieses, el pasto de millo seco que alimentaba a los animales y algunos aperos de labranza como el arado, el yunque, los sachos y los necesarios para la trilla, aventado y criba de los granos de cereales. También guardábamos en pajeros los útiles para el ordeño (banqueta, colador, baldes y lecheras), las semillas de las próximas cosechas, zurrones y cañizos para curar quesos, etc.

9.7  HORNO DE TEJA

VALOR ETNOGRÁFICO. Un elemento destacable de nuestra arquitectura tradicional es el uso de la teja en la techumbre. Además de abrigar la vivienda en la parte más alta, presenta un valor estético en armonía con la tierra donde vivimos. Su uso como elemento constructivo era generalizado en la edificación de la vivienda tradicional moganera.

ELABORACIÓN DE TEJAS Y LADRILLOS. En el tramo final del siglo XIX se construyeron en Mogán hornos de teja en lugares cercanos a las terreras y lugares por donde pasaba el agua de las acequias procedentes de minas y tanques. Las tejas y ladrillos se elaboraban con tierra arcillosa, arena y agua.  La mezcla de los  materiales en algún hoyo acondicionado al efecto, se amasaba con los pies. El amasijo se saca en pellas y son arrojadas con fuerza contra en el suelo, para que la masa de barro pierda el aire que contenía. Luego se colocaba el barro estallado en diferentes moldes de ladrillo o de teja. Después, se oreaba la teja sobre entramados de maderas cubiertas con ramas a fin de que la insolación moganera no resecara y rajara tejas y ladrillos. Cuando el material estaba seco se colocaba en la cuba del horno para ser guisado a fuego continuo durante horas. A principios del siglo XX, se hizo frecuente en la albañilería el uso del ladrillo para tabiques, con lo que creció la demanda en los hornos. Al poco tiempo se introducen materiales de importación de ladrillo peninsular o de teja francesa, resultando que los hornos de teja de Mogán apagan su actividad.

ARQUITECTURA DEL HORNO. El horno de teja es una curiosa obra arquitectónica que tiene forma troncocónica con una planta base entre 3 y 4 m de diámetro, de 4 a 5 m de altura y un brocal descubierto de 2 m de diámetro. Los materiales de construcción y tipología son los comunes en esta comarca, con muros redondos de mampostería de piedra muerta ripiada y bocas minuciosamente adinteladas. 

PARTES DEL HORNO. El horno de teja se compone de la cuba o cámara superior (1) que está a cielo abierto y tiene por dentro una forma troncocónica invertida, enfoscada con una capa de argamasa de barro. En la cuba se depositan las tejas y ladrillos para su cocción gracias a que en su fondo tiene una parrilla (3) con aberturas que se comunica con el hogar (4), parte inferior del horno donde arde la leña. En su mitad superior dispone de una puerta de carga (2) para las operaciones de meter y sacar las tejas. Lleva una especie de techo abovedado (3) que es el fondo de la cuba, la mencionada parrilla. En la base del horno se encuentra la boca (5) que sirve para introducir desde el exterior la leña de combustión y extraer las cenizas una vez consumada la quema, (JIMÉNEZ Y ZAMORA, 1998).

LOCALIZACIÓN DE LOS HORNOS DE TEJA. Varios son los topónimos repartidos por la geografía de Mogán que nos remiten a los hornos de teja, tal como El Horno en el valle de Arguineguín y El Horno de Teja en el valle de Mogán y,  probablemente, también El Hornillo. Destaca por su estado de conservación el situado a lo largo del antiguo camino real en el caserío de Las Casillas. Construido en el siglo XIX, El Horno de Teja de Las Casillas presenta un zócalo de planta cuadrada con una boca adintelada de piedras con tonalidad ocre en el que se producían tejas árabes y ladrillos de barro. Más arriba, también junto al camino real, tiene presencia el desaparecido Horno de Teja de Los Pasitos junto al cauce del barranco ycercano al Molino de Agua El Donque, en el perímetro del casco histórico de Mogán. En el curso medio alto del valle, se conserva la toponimia Horno de la Teja, dando nombre al lugar donde se ubicaría un horno de teja. En el barrio de El Horno-Barranquillo Andrés destaca un horno de tejas de grandes dimensiones, con cuba de forma circular y hogar rectangular, con boca de piedra labrada. Está construido de mampostería y la cuba presenta un curioso alicatado interior de ladrillos. El Horno de Teja de Cortadores-Puerto Rico tiene forma circular de mampostería y una boca de piedra labrada.

9.8  HORNO DE BREA

LOCALIZACIÓN. En la cabecera de Tasarte y Veneguera se levanta el imponente macizo de Los Hornos-Ojeda. Allí se encuentra la Montaña de los Hornos, llamada así por los hornos de brea que existieron en el lugar. Actualmente solo quedan los restos de una decena de hornos ubicados dentro de la Reserva Natural Integral de Inagua, donde destacan varios bienes culturales etnográficos como hoyas carboneras, refugios de leñadores y carboneros, secaderos de piñas y, sobre todo, varios hornos de brea. «El área de Los Hornos fue sometida a un intenso aprovechamiento forestal entre los siglos XVIII-XIX y primera mitad del XX», (SUÁREZ, 2023). Otra zona de extracción estuvo localizada en la Montaña de Tauro, donde se encuentran restos de dos hornos bastante deteriorados (GONZÁLEZ, 2005).

VALOR ETNOGRÁFICO. En estos hornos de brea se quemaban los troncos de pinos y se destilaba el valioso hidrocarburo conocido como pez o brea. Enfriado y asentado, era un producto de gran valor por su eficaz empleo como betún impermeabilizante para el calafateo de los barcos de madera (impermeabilización de las juntas) y canales de agua. Sus centros de producción se denominaban peguerías y fueron controladas inicialmente por pegueros portugueses. En estas destilaciones se empleaban los pinos más viejos y con esta práctica se deforestó gran parte de nuestros pinares. Con la importación de las breas sintéticas, a mediados del siglo XIX, desaparecieron las peguerías y se abandonaron los hornos de brea. «Este pinar estaba administrado primero por La Marina y a partir de 1836 por el Estado. En él hoy solo quedan los restos de una decena de hornos de brea como testigos de la actividad forestal», (SUÁREZ, 2023).

ARQUITECTURA. De estructura cilíndrica, planta redonda y paredes verticales ligeramente más cerradas en la parte alta. Los hornos constan de dos piezas: una donde se realiza la cocción de la madera y otra donde se deposita el líquido y se produce una segunda combustión de la pez (destilación). Estos recintos están intercomunicados por un canal cubierto de piedras y revestido de barro. Están edificados de piedras muertas, ripios, sellado y revestido de barro. Los depósitos para quemar la brea presentan formas ovaladas y están cubiertos con piedras. También pueden estar parcialmente excavados en el suelo. Ambos depósitos cuentan con huecos de salida de la brea que funcionan a modo de toberas. Entre ambos hornos la circulación de la brea se realiza a través de pequeñas conducciones ·excavadas en el suelo y enfoscadas de argamasa, (GONZÁLEZ, 2005).

PARTES DEL HORNO. El horno de brea tiene una cámara principal de cocción (1) donde la resina de la tea de los pinos se transforma en alquitrán ardiente (hidrocarburo vegetal). Este alquitrán baja por un canal (2) hacia la cocedera (3), olla cerrada donde el alquitrán continúa cociéndose hasta destilarse y transformarse en pez o brea, saliendo al exterior por el canal (4). La brea se enfría y solidifica al aire libre en el tendal (5), (GONZÁLEZ, 2005).

9.9  HOYA DE CARBÓN

LOCALIZACIÓN. La hoya de carbón fue durante siglos la más importante fuente de calor para las actividades domésticas: cocinar, planchar, calentar la vivienda, etc. Además se utilizaba la ceniza para el lavado de la ropa. La elaboración de carbón era una fuente de trabajo y de producción comercial donde muchos moganeros, sin apenas dedicación exclusiva, se instalaron puntualmente en los puntos de corte de madera, especialmente en lugares como Cortadores.

ARQUITECTURA. La hoya de carbón plana o cumplida es la forma más común para obtener carbón en esta comarca. Tiene una planta cuadrangular con un perímetro de piedras muertas (la armadura) donde a ras de tierra se colocan unas vigas de madera en filas (los varales) que van a sostener cada una de las piezas de madera a quemar que se van colocando encima. La técnica más antigua y extendida para la colocación de la madera, consiste en colocarla de manera horizontal y se conoce como parva tradicional.

ELABORACIÓN. Para quemar la madera y obtener carbón se colocan los trozos de madera (1)en horizontal cubiertos con ramas y pinocha (2)y se revisten totalmente con tierra (3). Se prende fuego por la puerta (4) de la carbonera. En la bóveda formada se dejan abiertos pequeños respiraderos o gateras (5) por donde entrará el aire suficiente para una lenta combustión de la madera en la hoya. Con ello la madera se quema a altas temperaturas con poco oxígeno y se transforma en carbónsin hacerse ceniza. Se vigila que no haya fugas para su correcto funcionamiento. Si el proceso dura varios días, el carbón será de más calidad, (GONZÁLEZ, 2005).

Esperamos que hayas disfrutado del paseo guiado en el Molino Quemado, apreciado nuestras costumbres y las formas de vida tradicionales de nuestro pueblo. Mogán agradece tu estancia en este espacio de conservación del patrimonio cultural canario.